Mantenimiento de los implantes dentales. Puesta al día.

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MANTENIMIENTO DE LOS IMPLANTES DENTALES. PUESTA AL DÍA.

DENTAL IMPLANTS MAINTENANCE. AN UPDATE.

Carmen López Carriches (1)

(1)  Profesora asociada de Cirugía Bucal. Facultad de Odontología. Universidad Complutense de Madrid.

La clave del éxito a largo plazo de los implantes dentales

está en el mantenimiento correcto. Los tejidos blandos alrededor del implante deben permitir un buen sellado gingival.

En este trabajo se hace una revisión de las técnicas actuales de mantenimiento en implantología y de los indicadores de riesgo de enfermedad peri-implantaria.

También se hace una revisión de los protocolos de mantenimiento de los implantes dentales, tanto cuando los tejidos están sanos como cuando hay pérdida de hueso.

Palabras clave: implantes dentales, mantenimiento, peri-implantitis.

Dental implants maintenance. An update

Abstract

The key to long-term success of the dental implants is in the proper maintenance. The soft tissues around the implants should allow good gingival seal.

This paper presents a review of currents techniques in implant maintenance and a review of risk indicators of peri-implant disease.

A review of the maintenance protocols of dental implants, both when tissues are healthy as when there is bone loss, is also presented.

Key words: dental implants, maintenance, peri-implantitis.

INTRODUCCIÓN.

El mantenimiento correcto de los pacientes rehabilitados con implantes es fundamental para evitar que implantes que se han rehabilitado con éxito adquieran patología que termine con la pérdida del implante (1). En este trabajo de revisión bibliográfica se quieren analizar los criterios actuales en el mantenimiento de los implantes osteointegrados.

Los tejidos blandos que rodean a un implante tienen similitudes con los tejidos periodontales pero también ciertas diferencias (2-4): Las fibras de colágeno no se insertan  y discurren en paralelo a la superficie implantaria, en lugar de ser perpendiculares. No hay  ligamento periodontal.

Es muy importante el sellado transmucoso de los tejidos blandos alrededor de la superficie implantaria y mejor mucosa queratinizada sin movilidad. Este tejido resiste mejor a los traumas y cuando existe se producen menos recesiones alrededor del implante (4).

Al igual que los dientes los implantes pueden presentar infecciones peri-implante que se clasifican, según su severidad en mucositis peri-implantaria que es una reacción inflamatoria reversible de los tejidos blandos que rodean un implante y peri-implantitis (osteítis peri-implantaria), forma irreversible con pérdida ósea (1, 5, 6).

La etiología de las infecciones peri-implantarias es la infección bacteriana, la sobrecarga oclusal y otros factores como el tabaco y enfermedades sistémicas (7-9).

Se debe diferenciar cuidadosamente la mucositis de la peri-implantitis. Una pérdida de hueso crestal media de 0.9-1.6 mm es normal durante el primer año postquirúrgico y después una pérdida de 0,02-0.15 mm anualmente (1).

DIAGNÓSTICO MUCOSITIS VERSUS PERI-IMPLANTITIS.

Los signos de mucositis son presencia de placa bacteriana y cálculo, edema, enrojecimiento e hiperplasia de la mucosa, sangrado al sondaje y ausencia radiológica de reabsorción ósea (10). (Figura 1).

En la peri-implantitis hay además pérdida de hueso (Figura 2). Los parámetros usados para valorar la peri-implantitis son los mismos que para la periodontitis (1, 10): índices clínicos como inflamación y rubor, sondaje peri-implante, aunque aquí hay que tener en cuenta que si el implante se coloca muy sumergido la sonda penetrará más de de 3 mm, que es, aproximadamente lo que se considera normal, sangrado al sondaje, teniendo en cuenta que su ausencia indica estabilidad. La supuración es un signo de peri-implantitis. La movilidad indica una pérdida completa de osteointegración. Las radiografías se deben realizar con paralelizador y tomar como referencia el hombro del implante. Por último está el parámetro microbiológico, cuando no hay patología se encuentran cocos gram positivos, aerobios y bacilos inmóviles, tanto en implantes como en dientes. En situaciones patológicas: bacterias anaerobias, gram negativas y bacilos móviles, fusiformes y espiroquetas (Prevotella intermedia, Fusobacterium nucleatum, Porphyromonas gingivalis, etc) (11, 3).

Al paciente de implantes se le debe motivar, dar unas citas de mantenimiento y recomendar un instrumental para la higiene de implantes de uso domiciliario según cada caso concreto: un cepillo manual o eléctrico. Lo importante es el acceso al cuello de la restauración. Las restauraciones unitarias se limpian con seda dental o cepillo interproximal. Para resturaciones múltiples la zona interproximal se limpia con seda dental tipo Superfloss® (Figura 3). En prótesis híbridas son útiles los cepillos unipenacho, tiras de gasa debajo de los cantiléver o de los pónticos, irrigadores a bajo flujo a baja potencia para respetar el sellado peri-implante (6). Se deben limpiar muy bien los pilares que soportan las sobredentaduras que tienden a acumular cálculo (Figura 4). En todos los casos se recomienda agentes antimicrobianos como digluconato de clorhexidina (12). El objetivo es que el paciente tenga un buen control de placa para evitar el inicio de la mucositis (2). Por supuesto las restauraciones deben ser limpiables y con márgenes bien ajustados (1).

En cuanto al instrumental profesional para higiene de implantes es muy importante que la superficie no se dañe pues retendría mas placa, los ultrasonidos y curetas producen surcos (12, 13). El pulido con copa de goma y pasta de profilaxis fina o gel de clorhexidina parece ser lo menos abrasivo. También es útil el chorreado abrasivo con bicarbonato sódico. Para retirar los depósitos de cálculo son útiles las puntas de carbono-composite, plástico, nailon o teflón (14). (Figura 5).

¿Cuáles son los intervalos de visitas de mantenimiento más adecuados? Mir-Marin (15) recomienda citas de mantenimiento cada 3-6 meses. Levin (16)  recomienda cada 6 meses. Eskow (2) recomienda que los intervalos sean a medida de cada paciente según su capacidad de control de placa, la salud del tejido blando peri-implante, el diseño de la restauración, si hay enfermedad periodontal previa y dientes remanentes y medicamentos que influyan en la mucosa y el flujo salival.

Antes de empezar el programa de mantenimiento debemos establecer los datos base de los que partimos: anotando la profundidad de las bolsas al sondaje, la posición de los márgenes mucosos y los niveles de hueso crestal radiográficos (1,17).

En todo caso se debe valorar la presencia de mucositis o peri-implantitis y la integridad de la prótesis. Se harán radiografías con técnica de paralelismo al cargar el implante, a los 6 meses, 18 meses y cada dos años (2).

En general no se quitan los pilares en las visitas de mantenimiento (18). Cuando se quitan se colapsa el tejido que rodea el pilar y esto hace que se cubra parcialmente la cabeza del implante y sea difícil reposicionar el pilar sin dañar la encía (12). El desatornillar repetidamente un pilar que está integrado en la encía puede producir pérdida ósea marginal (19).

El problema es cuando aparece la peri-implantitis que es muy difícil de tratar.

No se conoce con exactitud la prevalencia de enfermedades peri-implantarias. Mir Mari (15) en un grupo de 245 pacientes encontró un 40% de mucositis y un 16,3% de peri-implantitis. La unidad estadística debe ser el paciente y no el implante (17). El porcentaje podría ser incluso mayor entre pacientes que no acuden a mantenimiento.

La mucositis puede ser tratada con terapia mecánica no quirúrgica, sin embargo la peri-implantitis necesita tratamiento quirúrgico aunque no hay un único protocolo (20, 21). Según Esposito (17) en los seguimientos de más de un año se pueden ver recurrencias de peri-implantitis de hasta un 100%, por lo que puede ser necesario el retratamiento. Este autor afirma que se considera una infección crónica y por tanto el tratamiento es de por vida.

Mombelli y Lang (22) propusieron un protocolo de tratamiento secuencial según la severidad de la lesión denominado protocolo CIST (Cumulative Interceptive Supportive Therapy).

Bolsa de 3 mm, no placa, no sangrado. No necesita tratamiento, se pueden alargar las citas. Si hay placa o sangrado se deben reforzar las técnicas de higiene oral y limpiar los implantes con instrumentos más blandos que el titanio.

Cuando la bolsa es mayor de 3 mm y no hay pérdida de hueso, ni placa ni sangrado no se necesita tratamiento. Si hay uno o ambos se reforzará la higiene oral, desbridamiento local. Si no hay compromiso estético se puede hacer resección quirúrgica para reducir la profundidad de la bolsa. Si hay presencia de pus o bolsas mayores de 5 mm se recomienda la aplicación de clorhexidina al 2%.

Cuando hay pérdida de hueso ésta puede ser ligera, moderada o severa. En todos los casos estos autores recomiendan la resección quirúrgica junto con la limpieza de los implantes y la aplicación de antisépticos.

Los implantes con la superficie tratada para mejorar la osteointegración son nichos perfectos para la colonización bacteriana. Con el aumento de la porosidad de la superficie de los implantes hay una mayor dificultad de higienización y de mantenimiento de la salud periodontal (23).

Cuando hay pérdida de hueso uno de los problemas es la descontaminación de la superficie. Para ello se pueden usar métodos físicos y métodos químicos (descontaminación mecánica, descontaminación con láser, descontaminación química y terapia fotodinámica con colorantes de fenotiacina) (24). En este sentido parece que el láser de Er:Yag posee buenas propiedades pero no hay estudios que evidencien que este método de descontaminación sea superior a otros (25). La terapia fotodinámica o PDT (photodinamic therapy) o LAD (light activated desinfection) utiliza tres elementos: un fotosensibilizador como es el azul de toluidina, una luz visible y oxígeno y es eficaz contra las bacterias y no tiene efectos secundarios, pero se han obtenido resultados limitados. Es decir, las terapias caras no dan mejor resultado que otras más sencillas. Hay autores que afirman que es suficiente la limpieza con suero salino o con clorhexidina (25).

Muchos tratamientos son efectivos en el tratamiento de la peri-implantitis pero hasta la fecha no hay evidencia de qué tratamiento es el más efectivo (17). En resumen, los tratamientos que se usan actualmente, muchas veces combinados son los siguientes:

Desbridamiento mecánico.

Terapia farmacológica (irrigación con clorhexidina, antibióticos sistémicos-como amoxicilina + metronidazol- o locales -como metronidazol o tetraciclina-)

Tratamiento quirúrgico: desbridamiento con colgajo, descontaminación e incluso alisado de la superficie del implante.

Eliminación de bolsas patológicas y corrección del defecto óseo. Con procedimientos resectivos o mediante regeneración ósea guiada.

Modificación de la prótesis para conseguir una limpieza eficaz.

En suma de lo que se trata es de que el paciente consiga un control de placa eficaz.

Renvert y cols., (26) afirman que las lesiones de peri-implantitis solo responden a la terapia quirúrgica. El tratamiento no quirúrgico se usa como primer paso para mejorar la situación antes de la cirugía.

CONCLUSIÓN:

Es fundamental hacer un buen mantenimiento de los implantes dentales desde el momento mismo de su colocación con citas de revisión adecuadas a cada paciente, pues si se instaura la peri-implantitis es muy difícil de tratar.

FIGURA 1_MUCOSITIS

FIGURA 2_PERIIMPLANTITIS

FIGURA 3_USO DE SUPERFLOSS

FIGURA 4_HIGIENE DE BARRA DE SOBREDENTADURA

FIGURA 5_CURETA DE MATERIAL PLÁSTICO_b

Figura 1: Mucositis

Figura 2: Peri-implantitis

Figura 3: Uso de Superfloss®

Figura 4: Hygiene de barra de sobredentadura

Figura 5: Curetas de  materiales plásticos

 

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