Edificio España: ¡No me protejas, gracias!

EDIFICIO ESPAÑA: ¡NO ME PROTEJAS, GRACIAS!.

Edificio España- Madrid

Proteger o no proteger, esa es la cuestión.  Recientemente hemos tenido noticia de la intención de los propietarios del Edificio España en Madrid de reducir el grado de protección que tiene, pasando del Nivel 2 Estructural al Nivel 3 Ambiental. Y yo me pregunto ¿y por qué no descatalogarlo completamente y no interferir en los intereses del propietario?

Entiendo que puede ser una postura políticamente incorrecta, pero ¿por qué alguien tiene que proteger el patrimonio de otros? Por ejemplo, ¿a alguien se le pasaría por la cabeza proteger un arado que ha pertenecido a mi familia desde hace 200 años? Muchos estaríamos de acuerdo en que ese objeto no puede ser protegido por las autoridades a pesar del valor histórico, social, económico, cultural, etc. que tenga.

Yo como propietario, puedo disponer de ese arado antiguo como mejor me convenga. Puedo venderlo a un precio adecuado a su valor, o bien puedo utilizarlo para encender la chimenea. Sin embargo, si yo dispongo de un inmueble, puede ocurrir que la Administración de turno (local, regional o nacional) venga a proteger mi edificio y no me permita hacer con él lo que yo considere.

Si yo soy propietario por ejemplo de un Picasso, puedo hacer con él lo que me venga en gana. Puedo colgarlo en casa, almacenarlo en un sótano, o pegarle fuego. Todos (o casi todos) estaremos de acuerdo en que es conveniente mantener ese Picasso (sobre todo por el valor económico que tiene), pero es su propietario el que decide qué hacer con él. Es loable que la Administración quiera mantener el patrimonio. Perfecto. No tiene nada más que comprarlo para exhibirlo en uno de los fabulosos museos que tenemos. Será la Administración la que comprando el cuadro de Picasso, mantenga un patrimonio fundamental para la historia, y será la que se encargue del cuadro a lo largo del tiempo.

Eso mismo podría ocurrir con mi arado antiguo. Si la Administración considera que mi arado debe pasar a formar parte del patrimonio común, debido a su gran valor social, cultural, etc., pues adelante: estoy dispuesto a negociar.Protección Edificio España

Esta situación que parece tan sencilla y evidente, no lo es en nuestro sistema de Normativas Urbanísticas. Yo soy propietario de un edificio, y son las Normas Urbanísticas las que fijan lo que puedo y lo que no puedo hacer con mi edificio. Sin perder el hilo de mi razonamiento anterior, si yo soy propietario de un edificio que la Administración considera que hay que proteger, lo que debería hacer es comprar ese edificio y a partir de ese momento mantenerlo como mejor puedan o sepan, suponiendo que sea viable mantener el uso y la configuración del edificio.

Vivimos en una sociedad cambiante y lo que ahora puede ser rentable económicamente, en unos años puede no serlo. ¿Qué sentido tiene proteger el Edificio España tanto en su configuración como en sus usos? Con toda probabilidad, ha sido esta situación la que no ha permitido a sus actuales dueños desarrollar un proyecto adecuado para poder rentabilizar la inversión. El posible nuevo comprador, quiere flexibilidad para de igual modo, poder rentabilizar su inversión.

Si el Ayuntamiento de Madrid tiene tanto interés en proteger y mantener ese edificio en su estado actual, que lo haga, que pague lo que piden por él y lo deje morir durante unas cuantas décadas, pues no encontrará modo de rentabilizar la inversión necesaria sin re-inventar el edificio. O tal vez sea éste el objetivo: El edificio es de tal valor, que merece la pena que la ciudad de Madrid se gaste unos 300 millones de euros en comprar y adecentar el edificio por su valor arquitectónico, sin más. De este modo, permanecerá en Plaza de España para orgullo de todos los madrileños.

Pero si el Ayuntamiento de Madrid, no tiene interés en hacerse con la propiedad del edificio para protegerlo y mantenerlo, lo que debe hacer es permitir a su propietario disponer del edificio como le interese, permitiendo incluso su demolición total.

La configuración del espacio público de Plaza de España se mantendrá y será el propietario del edificio el que decida qué quiere hacer con él. Con toda probabilidad, la actuación que se lleve a cabo ahí, y aunque sea sólo pensando en el beneficio económico del propietario, servirá para revitalizar esa manzana ahora vacía de vida.

Informe pericial Edificio EspañaEn ese momento, el propietario ya no tendría el condicionante de si el edificio está protegido o si tiene que reducir el nivel de protección para poder hacer algo con él (¿para qué se protege un edificio en un nivel 2 estructural si es tan sencillo reducir ese nivel de protección a un nivel 3 ambiental?). Ya solo tendrá que preocuparse de aplicar la normativa vigente en su parcela, con la que tocará pelearse o intentar modificar, aunque esto ya es otro tema a tratar con detalle en otro momento.

Yo como propietario del arado antiguo, podré decidir si lo mantengo en servicio o si por el contrario lo sustituyo por un tractor de última generación que me permita rentabilizar mi negocio. Si es posible en ese proceso que alguien se interese por el arado para mantener ese objeto tradicional a lo largo del tiempo, y del mismo modo, yo puedo disponer de ese tractor de última generación para rentabilizar mi negocio, todos habremos salido ganando. Sin embargo, si la Administración me prohíbe sustituir mi arado familiar por un tractor de última generación y me obliga a seguir arando la tierra con el arado tradicional de madera, invirtiendo dinero en restaurar el arado, lo más probable es que me arruine en poco tiempo y que tenga que utilizar la madera del arado para calentarme el próximo invierno.

Con el Edificio España, pasará lo mismo. Si tiene tanto interés para la ciudad, que lo compre el Ayuntamiento, pagando por supuesto lo mismo que esté dispuesto a pagar cualquier posible comprador. De éste modo el propietario obtendrá un beneficio que podrá invertir en cualquier otro edificio que ya no resulte interesante para la Administración. En caso contrario, si se limitan las posibilidades de actuación, encareciendo la inversión necesaria y limitando la oportunidad de crear un nuevo icono del siglo XXI en la Plaza de España de Madrid, con usos demandados, el Edificio España terminará arruinando a su propietario y acabará por llegar a un punto de deterioro tal que ya será inviable su recuperación.

Eloy Celaya – Arquitecto – M.S.A.A.D.

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